PROCLAMAR DISCURSOS MENSAJES ENCICLICAS DIALOGO ORACIONES LINKS

La Santa Sede pide en la ONU reestructurar todo el sistema de solidaridad internacional.

NUEVA YORK, miércoles, 23 febrero 2005 - La Santa Sede ha tomado la palabra ante las Naciones Unidas para pedir que todo el sistema de solidaridad internacional sea reestructurado y se ha opuesto a los programas de control de población que niegan al dignidad de los pobres, en particular de las mujeres.

 

El arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, presentó su propuesta al intervenir este martes en una reunión informal de la plenaria del organismo para intercambiar puntos de vista sobre las recomendaciones contenidas en el informe del Grupo de Alto Nivel sobre Amenazas, Desafíos y Cambio.

 

«Mi delegación cree firmemente que todo el sistema de solidaridad necesita ser reestructurado; la ayuda oficial al desarrollo debe ser aumentada, y no sólo mejor utilizada», dijo recordando a los países industrializados su compromiso de destinar el 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB) al desarrollo.

 

«Ante todo, las políticas para erradicar la pobreza deben seguir concentrándose no sólo en "qué" y "cómo", sino en primer lugar en a "quién"» van dirigidas, añadió.

 

«Una idea clara de quién son los pobres, seguida por una asistencia práctica, directa y personal a través de políticas centradas en la persona debe ser siempre tenida en cuenta», exigió.

 

Se trata de concebir «al pobre como una persona real», teniendo en cuenta «la dignidad de cada hombre, mujer, y niño»; de lo contrario, aseguró, estas políticas «corren el riesgo de pasar por alto su valor como personas».

 

«Muchos expertos concuerdan en que la pobreza extrema y el hambre derivan en gran parte de la desigualdad en la distribución de la renta por una parte y al enorme "sobreconsumo" por otra», siguió denunciando.

 

«Muchos sienten incertidumbre sobre la viabilidad de los actuales modelos de desarrollo --añadió--. Las soluciones técnicas que apuntalan estos modelos, en vez de estimular el crecimiento, han provocado en ocasiones el aumento de la pobreza y la desigualdad. A pesar de esto, muchas de las soluciones propuestas siguen tendiendo a ser elevadamente tecnócratas».

 

«La Santa Sede con gusto se alinea con las delegaciones que apoyan una política social que incluya la justicia distributiva. Estas políticas deben formar parte integrante del debate sobre el desarrollo, de manera que se conviertan en el criterio básico para medir la calidad y el avance del desarrollo».

 

La Santa Sede pidió seguir promoviendo «inversiones para apoyar a los pobres, especialmente a las mujeres, respetando su voluntad y evitando ponerles en condiciones inaceptables para la libertad de quienes son asistidos».

 

Se refirió en particular a ciertas «maneras inaceptables de control de la población mundial». «Una sabia y humana política de población respetará a la persona a la que debe servir, para el mejoramiento de la humanidad», aclaró.

 

En síntesis, monseñor Migliore concluyó enumerando las condiciones necesarias para que la comunidad internacional pueda cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una serie de metas fijadas para el año 2015 que buscan reducir a la mitad la pobreza en el mundo, aumentar el acceso al agua potable y lograr una educación primaria universal.

 

Estas se alcanzarán:

 

--«si las políticas de erradicación de la pobreza conciben directamente a los pobres como personas con igual dignidad»;

 

--«si se progresa en el buen gobierno y en el combate a la corrupción»;

 

--«si se introduce adecuadamente una reforma comercial y financiera para que los mercados trabajen a favor de los países en vías de desarrollo»;

 

--«si se honran con justicia y solidaridad las antiguas promesas de destinar el 0,7% del PIB»;

 

--y «si la deuda exteriores de países pobres es condonada en todos los casos en que sea necesario».

 

 Página realizada por Eldama: info@eldama.com.ar

www.juanpablosegundo.com.ar