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El cardenal Medina
Estévez, nuevo cardenal protodiácono
Tiene la
misión de anunciar la elección y el nombre del nuevo Pontífice
CIUDAD DEL
VATICANO, viernes, 25 febrero 2005 - El pasado jueves Juan Pablo II
confirmó como nuevo cardenal protodiácono --el primero o más antiguo
de los cardenales diáconos-- al cardenal de origen chileno Jorge
Arturo Medina Estévez, de 78 años.
Así lo
expresó en la carta que, con ocasión del consistorio para algunas
causas de canonización, envió al cardenal Angelo Sodano --secretario
de Estado--. «Motivos de prudencia» --por su delicado estado de
salud-- desaconsejaban la presencia (en persona) del Papa en dicho
momento, y en la misiva --difundida por la Sala de Prensa de la
Santa Sede-- encargó al purpurado presidir la reunión.
Juan Pablo
II incluyó al final la confirmación de la asignación del título
presbiteral a los cardenales Luigi Poggi, Carlo Furno y Gilberto
Augustoni.
Y añadió:
«Confirmo finalmente al nuevo cardenal protodiácono en la persona
del señor cardenal Jorge Arturo Medina Estévez».
Los tres
purpurados citados en primer lugar formaban parte, por ese orden
--de mayor a menor antigüedad--, del orden de los cardenales
diáconos. Y a ellos les seguía el cardenal Medina Estévez.
Al haber
asignado título presbiteral a los tres purpurados, es confirmado
como el primero de los cardenales diáconos el cardenal Medina
Estévez en lugar del cardenal Poggi, de 87 años.
El cardenal
protodiácono, entre sus funciones, «anuncia al pueblo el nombre del
nuevo Sumo Pontífice elegido», enuncia el Código de Derecho Canónico
(CDC
c.356.2)
En el
consisitorio para la creación de los nuevos cardenales, el Papa lee
la fórmula de creación y proclama los nombres de los nuevos
cardenales. A cada cardenal el Papa asigna una iglesia de Roma
(«Título» o «Diaconía») como signo de su participación en el cuidado
pastoral del Papa por la ciudad.
Siguiendo
la tradición de incardinación en la diócesis de Roma el Colegio
Cardenalicio está estructurado en tres órdenes: el episcopal, el
presbiteral y el diaconal. La adscripción de los cardenales a un
orden la hace el Santo Padre.
Esta
adscripción no tiene que ver con que el cardenal fuera diácono o
presbítero por su grado de ordenación. Es más, los promovidos a
cardenal que no sean obispos, deben ser consagrados tales.
Los
cardenales procedentes de diócesis del mundo son adscritos al orden
presbiteral, y reciben un título o iglesia de la ciudad de Roma
Aquellos
nombrados en la Curia Romana son adscritos al orden diaconal.
A los
cardenales del orden episcopal se les asigna una de las iglesias
suburbicarias o diócesis sufragáneas de Roma.
Al
producirse la vacante en la sede petrina, los cardenales que no
hayan cumplido 80 años --incluido el mismo día de la vacante-- se
reúnen en cónclave para proceder a la elección del nuevo Papa. Este
procedimiento se regula en la Constitución Apostólica «Universi
Dominici Gregis» (UDG) de 22 de febrero de 1996, de Juan Pablo II.
Celebrado
el cónclave, el cardenal más antiguo del orden de los diáconos, o
cardenal protodiácono, «anuncia al pueblo, que está esperando, la
elección y el nombre del nuevo Pontífice» (UDG n. 89) con las
célebres palabras en latín: «Annuntio vobis gaudium magnum, habemus
Papam, Emminentissimum ac Reverendissimum Dominum NN, qui sibi nomen
imposuit NN».
El nuevo
cardenal protodiácono, el cardenal Jorge Arturo Medina Estévez,
nació en Santiago de Chile el 23 de diciembre de 1926.
Fue
ordenado sacerdote en 1954. Durante largo tiempo fue Canónico
Penitenciario de la Catedral Metropolitana de Santiago y por algunos
años Juez del Tribunal Eclesiástico del mismo lugar.
Juan XXIII
le nombró perito en el Concilio Vaticano II. Colaboró con varios
organismos de la Curia Romana y fue consultor de diversos
dicasterios. Recibió la ordenación episcopal de manos de Juan Pablo
II en la Solemnidad de la Epifanía de 1985. En 1993 predicó los
ejercicios espirituales en el Vaticano, en presencia del Papa.
Juan Pablo
II le creó cardenal en el consistorio de 21 de febrero de 1998.
Prefecto
emérito de la Congregación vaticana para el Culto Divino y la
Disciplina de los Sacramentos, el purpurado actualmente es miembro
de las congregaciones para el Clero, para los Obispos y para la
Doctrina de la Fe, y de los pontificios consejos para la Familia y
para los Textos Legislativos, así como de la Pontificia Comisión
para América Latina «Ecclesia Dei». |