Murió Sor Lucía, confidente de los secretos de Fátima
La religiosa portuguesa fue la última superviviente del trío de
pastores
que vieron a la Virgen en 1917. Recibieron tres misterios, de los
que sólo dos
fueron revelados
La religiosa portuguesa conocida como Sor Lucía, última
superviviente del
trío de pastores que vivieron las apariciones marianas de mayo de
1917 en
el santuario de Fátima, falleció hoy 13 de febrero, a los 97 años.
Fuentes religiosas dijeron que Sor Lucía dejó de existir a las 17.25
hora
local y GMT en el Carmelo de Santa Teresa de Coimbra (centro de
Portugal),
donde vivía enclaustrada hace años.
Sus primos Francisco y Jacinta Martos fallecieron en olor de
santidad
muchos años antes y desde el pasado 15 de noviembre; el proceso de
canonización está en el Vaticano.
Los tres niños pastores fueron depositarios de tres secretos cuyo
contenido es hoy en día conocido: el primero sobre el fin de la
Primera Guerra
Mundial (1914-1918) y el segundo sobre la muerte prematura de
Francisco y Jacinta.
El último le fue revelado por la fallecida Sor Lucía al papa Juan
Pablo II
y según revelaciones del Vaticano está relacionado con el atentado
sufrido
por el Pontífice un 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro.
El misterioso tercer secreto
En única entrevistas realizada a la religiosa publicada en la revista
portuguesa Christus, en marzo de 98, es preguntada por el tercer
secreto.
A la pregunta de si el secreto tenía que ver con el Concilio
Vaticano, la religiosa se limitó a responder: «No puedo contestar».
Y el tercer secreto, ¿no estará en el Apocalipsis? Sor Lucía aclaró:
«Nuestra Señora no dijo que estuviera en el Apocalipsis».
Pero si ella no quiere dar a conocer el tercer secreto de Fátima,
¿no podría hacerlo el Papa?
La hermana se permitió responder con toda sencillez que el Papa
puede
revelarlo si quiere, «pero yo le aconsejo que no lo revele. Si él
decide
hacerlo, le aconsejo que tenga mucha prudencia».
No se resistieron a preguntarle si continúa teniendo apariciones de
Nuestra Señora. A lo que respondió: «Qué curiosos... No puedo
decirlo».
El infierno
La Virgen también habló del infierno, un tema que antes
obsesionaba y
ahora brilla por su ausencia. Sin embargo, las palabras de Sor Lucía
fueron
claras: «El infierno es una realidad. Es un fuego sobrenatural y no
físico, y no puede ser comparado al fuego que arde, de madera o de
carbón».
Asimismo ofreció un consejo a los sacerdotes acerca de este tema:
«Continúen predicando sobre el infierno porque Nuestro Señor mismo
habló del infierno y está en las Sagradas Escrituras. Dios no
condena a nadie al infierno. Dios dio a los hombres la libertad de
escoger, y Dios respeta esa libertad
humana».
Mensaje final
Los cardenales le preguntaron si ella querría ofrecer alguna idea
particular para concluir, algún mensaje para este mundo confuso de
hoy. A lo que
respondió sin dudar: «Quien no está con el Papa no está con Dios; y
quien
quiera estar con Dios tiene que estar con el Papa».
La conversión de Rusia
En la entrevista que concedió la religiosa portuguesa no podía
faltar una
alusión explícita a Rusia, su consagración a Dios y su conversión.
Sor
Lucía no ocultó un dato curioso.
Cuando la Santísima Virgen les pidió a los tres pastorcitos rezar
por esta
intención, ni ella sabía lo que era Rusia: «Nosotros pensábamos que
era
una mujer muy mala».
Con el paso del tiempo, Sor Lucía llegaría a conocer en toda su
crudeza la
dramática historia de este pueblo.
Ella misma ha sobrevivido al comunismo y ha podido presenciar la
disolución
del bloque soviético.
¿No podría interpretarse este hecho como un signo de la conversión
de
Rusia? A este respecto, Sor Lucía hizo referencia a aquel hombre en
Rusia
que «sin saberlo fue un instrumento de Dios para la conversión».
Se le preguntó:
-¿Gorbachov?
-Sí. |