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MULTITUDINARIO VÍA
CRUCIS DE LA CIUDAD
Buenos
Aires, MAR 27 (AICA): Una multitud participó el viernes santo del
Vía Crucis de la Ciudad que, por tercer año consecutivo, organizan
en conjunto el arzobispado de Buenos Aires, la Secretaría de Culto
de la Nación, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la
Asociación Amigos Plaza de Mayo. La recreación de las 14 estaciones,
de la vía dolorosa de Jesús, desde la Plaza Lorea hasta la Plaza de
Mayo, demando más de dos horas.
La feligresía partió pasadas las 20.30, tras la exhortación del
obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario de la Zona Centro,
monseñor José Antonio Gentico, a pedir perdón “por todas las veces
que no nos hemos comprometido a promover el bien común; por todas
las veces que no hemos trabajado para afianzar la justicia y la
verdad; por todas las veces que no nos hemos esforzado en construir
y en consolidar la paz”.
Las
estaciones
La primera estación, donde Jesús es condenado a muerte, ser realizó
en la plaza Lorea, y al igual que otras tres fueron interpretadas
por jóvenes pertenecientes a grupos parroquiales.
La caravana comenzó su marcha con diversas imágenes. La central fue
la del Cristo del Buen Amor, también conocida como el “Cristo de los
futbolistas”, por eso fue transportada en algunos tramos por los ex
jugadores Héctor Scotta y Daniel Bertoni, y el ex técnico de la
Selección Argentina, Carlos Bilardo, entre otras figuras del
deporte.
A esta se sumó este año una cruz penitencial de 18 metros de largo
que, acostada, fue llevada por numerosos fieles, y por la
tradicional cruz procesional de la Unión Genovesa “Madonna de la
Guardia”, de 4,5 metros de alto y 100 kilos de peso, que fue cargada
en distintos momentos por un solo portador.
A medida que el pueblo avanzaba se sucedían las estaciones que, en
cada esquina de la Avenida de Mayo, eran identificadas por jóvenes
con antorchas. Luego de la meditación correspondiente, se invitaba a
llevarlas a gente que estuviera pasando algún momento de especial
aflicción.
En la cuarta estación, en la intersección de avenida de Mayo y
Salta, cuando el relato dice que la Madre se encuentra con su Hijo,
se sumó una imagen de la Virgen dolorosa de finales del siglo XIX,
que se venera en la parroquia San Ignacio de Loyola.
La multitud continuó su marcha cantando y rezando. En la décima
estación, cuando Jesús es despojado de sus vestiduras, se pidió de
un modo particular “por cada hermano despojado de su dignidad y por
cada niño por nacer”.
Las cuatro últimas fueron representadas en un escenario levantado en
la Plaza de Mayo, donde también se colocaron las imágenes que venían
en procesión. A lo lejos se podía ver, como asistiendo, una gran
imagen de la Virgen de Luján, colocada en el atrio de la catedral.
El Vía Crucis de la Ciudad contó con la asistencia de sacerdotes que
escucharon confesiones y la colaboración del SAME, Cruz Roja,
bomberos, grupos de boy scouts, y la Policía Federal.
El Cristo
del Buen Amor
La imagen del Cristo del Buen Amor es de cedro libanés, mide 1,87
metros y está revestida con una túnica color violeta.
Fue tallada por el artista español Luis Alvarez Duarte por encargo
de los ex futbolistas Daniel Bertoni y Héctor Scotta, quienes luego
decidieron donarla en 1978 a la Catedral Metropolitana.
En esta iniciativa contaron con el apoyo de otros futbolistas, como
Pedro Larraquy, Civarelli, Jorge Griffa, Osvaldo Rinaldi, Norberto
Outes y Alberto Pedro Vivalda, en su mayoría integrantes del
movimiento "Vida nueva en el deporte".
Palabras de
monseñor José Gentico
Monseñor Gentico destacó en el final que “hemos venido caminando
juntos en este vía crucis; hemos ido meditando, orando, contemplando
y hay algunas cosas centrales que convienen que las vayamos
madurando en nuestro corazón”.
Tras recordar que el vía crucis “nos descubre las entrañas de Dios,
que es ternura, que es amor, que es Padre; que nos amó tanto que
envió a su propio hijo Jesucristo y lo envió no para condenarnos
sino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia”, señaló que
el vía crucis, entonces, antes que nada nos revela esas entrañas de
ternura y de compasión”.
“El vía crucis también nos revela el misterio de
Cristo; la cercanía del Señor con nosotros. Él, que entra en nuestro
dolor y nosotros que entramos en comunión con Él. Desde este
misterio nadie sufre solo, nadie está solo, Cristo está con nosotros
y nuestro dolor no es un grito perdido sino que encuentra su eco en
la Cruz de Cristo”.
Asimismo, agregó: “Pero además el vía crucis también nos descubre
nuestro propio misterio porque tiene todo esto en el fondo. Acabamos
de escuchar, Jesús en la Cruz que tiene sed y tiene sed de nuestro
amor. Esto es lo que le importa. Entonces el vía crucis también nos
lleva a preguntarnos a nosotros mismos ¿Quién soy? ¿Qué somos cada
uno de nosotros para que Dios nos quiera tanto? Con un amor
gratuito, con un amor que nos desborda; todo es también es encontrar
el sentido de nuestra vida. En el fondo he sido creado para esto;
para ser amado por Dios, para transmitir nuestro amor a los otros;
pero Cristo está tan comprometido con nosotros que ha querido
quedarse en la Cruz del mundo”.
“Escuchábamos hace poco la palabra de Dios que en cada marginal, en
cada enfermo, en cada hombre que sufre la injusticia está Cristo
mismo: ‘Yo tuve hambre, Yo tuve sed, Yo estaba con ustedes...’.
Entonces en el vía crucis celebramos el misterio de nuestra
redención; pero no es simplemente que nos conmueva simplemente el
corazón, sino que nos lleva a un proyecto de vida en el cual
nosotros, la roca firme, no somos nosotros mismos con nuestros
pecados, con nuestras pobrezas, sino que es el amor firme de Dios.
Es decir, Dios que nos quiere, Dios que nos ama y que nos llamó hoy
para decirnos esto: `Yo estoy con ustedes hasta el fin de los
tiempos’”.
Monseñor Gentico pidió luego que “el vía crucis sea dejarnos querer
por Dios, abrir nuestro corazón y desde ese amor que recibimos ser
capaces de comprometernos también en este mundo y en esta ciudad.
Que seamos capaces de trabajar por el bien común; que seamos capaces
de amar porque alguien nos amó primero; que seamos capaces de
perdonar porque Él nos perdonó primero; que seamos capaces de tener
entrañas de compasión y misericordia porque Él las tiene con
nosotros”.
“Jesús nos decía que en el fondo lo que puede
revolucionar la sociedad y el mundo es la fe. Nos encontramos hoy
frente a una sociedad tan egoísta que tiene realmente actitudes de
muerte; en nuestros jóvenes, ancianos, chicos, todos lo conocemos.
Frente a esto el vía crucis, la Pasión, la Muerte y la Resurrección
de Cristo, nos plantea un proyecto de vida donde seamos capaces de
tener entrañas de compasión, de compartir, de ternura, de amor. Esta
es nuestra única fuerza y ésta es la fuerza que descubrimos a través
del camino de la Cruz”, concluyó.
Acto de fe
Antes de impartir la bendición monseñor Gentico invitó a los
concurrentes a renovar su fe respondiendo “sí creemos” a cada una de
las Verdades Reveladas del Credo.
Palabras de
monseñor Gentico a AICA
Monseñor Gentico explicó en diálogo con AICA que “este vía crucis
comenzó hace tres años y que fue realizado por iniciativa de los
laicos, fueron ellos los que nos pidieron que lo hiciéramos. El
sentido fundamental de este vía crucis es renovar en nuestra gente
en la fe, en el amor de Dios, en la propia vida”.
Al
referirse al Día del Niño por Nacer, el prelado dijo a esta agencia:
“Como esta sociedad está fundamentada sobre el egoísmo, genera
muerte de muchas maneras desde los chicos, desde la falta de
trabajo, entonces frente a eso hay un proyecto de vida que surge
desde la entrega, desde el servicio; desde una actitud distinta”. |