Escogidos los dos predicadores que exhortarán al
cónclave
El padre Cantalamessa y el cardenal Spidlik
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 7
abril 2005 (ZENIT.org).- La
congregación general de los cardenales escogió este jueves a los dos
predicadores que deberán exhortar al cónclave, el padre Raniero
Cantalamessa, O.F.M.Cap., y el cardenal Tomas Spidlik, S.I.
Se trata de una decisión que Juan Pablo II había encomendado a los
cardenales en la constitución apostólica «Universi Dominici Gregis»,
en la que se establecen las normas para la Sede vacante, publicada
en 1996.
En el número 13, el Santo Padre encargaba a la congregación de los
cardenales «confiar a dos eclesiásticos de clara doctrina, sabiduría
y autoridad moral, el encargo de predicar a los mismos cardenales
dos ponderadas meditaciones sobre los problemas de la Iglesia en
aquel momento y la elección iluminada del nuevo Pontífice».
Según anunció un comunicado de prensa distribuido por la Santa Sede,
el padre Cantalamessa, intervendrá el jueves 14 de abril en el curso
de la congregación general matutina.
Asimismo, el cardenal Spidlik hablará a los cardenales el lunes 18
de abril en la Capilla Sixtina.
Raniero Cantalamessa, franciscano capuchino, fue ordenado sacerdote
en 1958. Doctor en Teología y en Literatura, fue profesor de
Historia de las origines cristianas en la Universidad católica de
Milán y Director del instituto de ciencias religiosas. Miembro de la
Comisión Teológica Internacional de 1975 hasta 1981. Recibió el
bautismo en el Espíritu en 1977 y en 1979 dejó la enseñanza
académica para dedicarse enteramente al servicio de la Palabra de
Dios. En 1980 fue nombrado Predicador de la Casa Pontificia.
El cardenal Spidlik, nacido en Moravia (República Checa), el 17 de
diciembre de 1919, tuvo que abandonar los estudios de filosofía
durante la ocupación nazi ser obligados a realizar trabajos
forzados. En 1940 entró en el noviciado de la Compañía de Jesús en
Benesov (Praga).
En 1947 estudió teología en Maastricht (Holanda) y en 1949 fue
ordenado sacerdote. Predicó los ejercicios espirituales al Papa y a
la Curia Romana en 1995. En círculos vaticanos se considera que Juan
Pablo II apreciaba mucho sus consejos y posiciones en cuestiones
ligadas al ecumenismo y la espiritualidad cristiana oriental.
En Roma vive en el Centro Aletti, foco cultural con el que mantiene
contactos con hombres de religión y cultura del Este de Europa.
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