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EL MUNDO NECESITA PAZ,
ESTABILIDAD Y DIVISIÓN DE RECURSOS
CIUDAD
DEL VATICANO, 22 ENE 2005 (VIS).-Juan Pablo II recibió hoy las
cartas credenciales de Monique Patricia Antoinette Frank, nueva
embajadora de los Países Bajos ante la Santa Sede.
En el discurso que le dirigió en francés, el
Papa subrayó que el mundo "necesita construir un futuro de paz entre
los seres humanos" y "consolidar un orden internacional estable,
garantizado por una división más eficaz de los recursos a nivel
internacional y por políticas orientadas activamente hacia el
desarrollo". Es también necesario "el diálogo entre los diferentes
pueblos que forman una nación", encaminado al respeto recíproco.
"Como parte de la contribución de la Iglesia a
este proceso- dijo- hace tres años tomé de nuevo la iniciativa de
reunir en Asís a los representantes de las grandes religiones del
mundo para manifestar juntos nuestra voluntad común de paz. Les pedí
que suscitasen un diálogo profundo entre todas las religiones y les
rogué, en particular, que renunciasen de forma absoluta a cualquier
legitimación del recurso a la violencia por motivos religiosos y que
la condenasen enérgicamente. Desde entonces la Santa Sede ha
trabajado para promover, en todos los ámbitos, un diálogo
interreligioso auténtico, invitando a todos los cristianos, en todas
las sociedades en que viven, a actuar con el mismo espíritu, como
artífices de paz y diálogo, sobre todo con los fieles de las otras
religiones".
El Santo Padre se hizo eco de las palabras de
la embajadora sobre el papel crucial que desempeñan los Países Bajos
"en la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo y de su
compromiso en favor del desarrollo y de la ayuda sanitaria a las
poblaciones especialmente expuestas al drama de epidemias como el
SIDA". También recordó la posición de la Santa Sede al respecto, que
"considera que es necesario (...) combatir esta enfermedad de modo
responsable, aumentando la prevención especialmente a través de la
educación al respeto del valor sagrado de la vida y la formación a
la práctica correcta de la sexualidad, que supone la castidad y la
fidelidad".
"Los Países Bajos -recordó el Papa- acaban de
asumir la presidencia de la Unión Europea en un período en que esta
institución acoge nuevos países. (...) La Santa Sede ha seguido y
alentado siempre el proyecto común europeo, considerándolo una
aportación constructiva a la paz del continente y también fuera de
él".
"Desde hace varios años -afirmó- la sociedad
holandesa, caracterizada por el fenómeno de la secularización, se ha
comprometido en políticas nuevas en materia de legislación
concerniente al principio y al final de la vida humana. La Santa
Sede siempre ha dejado clara su posición y ha invitado a los
católicos de los Países Bajos a testimoniar siempre su aprecio por
el respeto absoluto del ser humano, desde su concepción a su muerte
natural".
El Santo Padre dedicó sus últimas observaciones
a los jóvenes, recordando que "necesitan recibir una educación
sólida que desarrolle e integre su personalidad (...) y les abra
especialmente al encuentro con los otros, en una sociedad que es
cada vez más cosmopolita y multicultural". La Iglesia, concluyó,
desempeñará la tarea que le corresponde "para ofrecer una educación
integral a los jóvenes". |