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EL ABORTO ES UN CRIMEN,
DICE EL EPISCOPADO ARGENTINO
Buenos
Aires, MAR 15 (AICA): La Comisión Permanente de la Conferencia
Episcopal Argentina dio a publicidad, mediante su oficina de prensa
a cargo del presbítero Jorge Oestergeld, una declaración que, con el
título “Apostemos siempre por la vida”, afirma que la “destrucción
voluntaria” de la vida que se desarrolla en el seno materno “es un
crimen”, porque el primero de los derechos humanos “es precisamente
el derecho a la vida, que debe ser protegida desde la concepción
hasta la muerte natural”. En este orden, los obispos llaman a la
reflexión a los legisladores acerca del “peligro de dependencia
cultural que entrañaría la inminente ratificación del Protocolo
Facultativo de la CEDAW”.
El texto de la declaración dice lo siguiente:
“En estos días previos a la Pascua, en los que una vez más
celebraremos el triunfo de Cristo, quien al resucitar vence la
muerte y nos devuelve la vida para que la tengamos en abundancia,
nos dirigimos a todos los argentinos para reafirmar:
“1. La
defensa de los derechos humanos fundamentales debe ser preocupación
de todos los ciudadanos. El primero de ellos es precisamente el
derecho a la vida, que debe ser protegida desde la concepción hasta
la muerte natural. En cuanto ciudadanos y en cuanto cristianos, nos
sentimos urgidos a dar testimonio de esta verdad.
“2. La
ciencia nos enseña que la concepción genera una nueva vida humana
con su propio código genético, distinto al de los padres. Si hay
código genético distinto, hay una vida humana distinta que tiene la
misma dignidad que la de sus progenitores. La creatura humana que se
desarrolla en el seno de la madre no es una parte de su cuerpo, de
la cual pueda disponer a voluntad. Cortar ese proceso natural por
medio del aborto equivale a destruir una vida cuyo desarrollo es
autónomo, continuo y progresivo. Por lo tanto su destrucción
voluntaria constituye un crimen.
“3. La ley
argentina, que establece las pautas básicas de convivencia entre los
ciudadanos, fundamenta con claridad la defensa de la vida y
considera al aborto un delito. Nuestro ordenamiento jurídico
establece también las responsabilidades correspondientes.
“4. Los
argumentos esgrimidos para legalizar el aborto reflejan los
lineamientos neocolonialistas que algunos organismos internacionales
intentan imponer a nuestro país y a toda América Latina. No podemos
dejar de pensar en el célebre “Informe Kissinger”, que ya en la
década de 1970 advertía sobre las “consecuencias del crecimiento
mundial de la población para la seguridad de los Estados Unidos y
sus intereses de ultramar”. Por lo demás, nuestro compromiso a favor
de los derechos de la mujer no puede depender de acuerdos o
recomendaciones que pretenden garantizar la práctica del aborto como
un servicio público. A este propósito advertimos particularmente a
nuestros legisladores sobre el peligro de dependencia cultural que
entrañaría la inminente ratificación del Protocolo Facultativo de la
CEDAW (1).
“Invitamos
a todos a no dejarse engañar por argumentaciones y estadísticas
nunca comprobadas que respaldan las tendencias abortistas. La muerte
provocada no puede ser camino de solución para nuestros problemas.
“Defendamos
la vida, cuidemos la vida, apostemos siempre por la vida.
Buenos
Aires, 15 de marzo de 2005, 140ª Reunión de la Comisión Permanente
del Episcopado
_____________________________
(1) CEDAW,
“Comité sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra
la mujer” (...). “El Comité recomienda que el Estado garantice el
acceso a los servicios de aborto en los hospitales públicos”
(recomendaciones en el informe anual de 1998 hechas a algunos de los
países miembros). |