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Cartas del presidente de la Nación, doctor Néstor
Kirchner al papa Juan Pablo II
Marzo de
2005
Su
Santidad:
En mi
calidad de Presidente de la República Argentina, tengo el alto honor
de presentar a Vuestra Santidad mis filiales y devotos homenajes,
como así también los de todo el pueblo argentino.
En este
marco, me permito humildemente expresarle, Beatísimo Padre, mi
profundo deseo de recordar la causa del Obispo de Córdoba, Fray
Mamerto Esquiú, que para el pueblo argentino tiene un valor muy
especial, dado que su figura se manifiesta llena de significado,
tanto por su santidad de vida, cuanto por su carácter de prócer de
nuestra historia nacional.
Quisiera
además agregar, Santidad, que los argentinos estamos superando con
gran esfuerzo y dificultad la crisis más profunda de nuestra
historia y necesitamos afirmarnos en ideas y figuras que puedan
definir caminos de comportamiento social. En este contexto, toma
particular relieve el ejemplo de Fray Mamerto Esquiú, alma sencilla
pero llena de profundidad que se despliega en la dimensión de lo
humano y de lo divino, quien se consagró al servicio de Dios y de su
pueblo.
Al
solicitar a Vuestra Santidad su Paternal Bendición para todo el
pueblo argentino, le reitero mi personal afecto y el de todos mis
conciudadanos.
Néstor
Kirchner
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Beatísimo
Padre:
Tengo el
honor de dirigirme a Vuestra Santidad a fin de hacerle llegar la
cercanía y afecto del pueblo argentino y los míos propios, así como
también los más vivos deseos de un pronto restablecimiento de su
salud.
Los
argentinos acompañamos con nuestras oraciones y nuestro permanente
aliento a Vuestra Santidad, admiramos la profunda fe y fortaleza con
que ha atravesado su enfermedad y estamos junto al Santo Padre en
estos días de recuperación.
Quiero
expresar el permanente reconocimiento de la Nación Argentina al Sumo
Pontífice, por todas las muestras de amor que ha querido
dispensarnos, en particular, por haber sido forjador, peregrino y
mensajero de la paz.
Ruego a
Vuestra Santidad tenga a bien conceder a la Argentina y a su pueblo
la propiciadora Bendición Apostólica.
Con filial
devoción, Néstor Kirchner |