Bendición Urbi et Orbi
Queridos hermanos y hermanas:
Después del gran Papa, Juan Pablo II, los señores cardenales me han
elegido a mí, un sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor.
Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar con
instrumentos insuficientes y sobre todo confío en vuestras
oraciones.
En la alegría del Señor resucitado, confiados en su ayuda
permanente,
sigamos adelante. El Señor nos ayudará. María, su santísima Madre,
está
de nuestra parte. Gracias.
Primer mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre Benedicto XVI al final
de la
Concelebración Eucarística con los Cardenales electores en la
Capilla Sixtina