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Mensaje del Papa al
Capítulo General de los Legionarios de Cristo
Que se está celebrando en estos
momentos en Roma
CIUDAD DEL
VATICANO, lunes, 31 enero 2005 - Mensaje que Juan Pablo II envió
este lunes a los sacerdotes que participan en el tercer Capítulo
General Ordinario de la Legión de Cristo que se está celebrando en
Roma.
* * *
Queridos
hermanos:
1. Con
ocasión del tercer Capítulo General de vuestro Instituto, me es
grato enviar mi saludo de modo particular al padre Marcial Maciel,
vuestro fundador, así como al padre Álvaro Corcuera, recién elegido
director general de la Congregación de los Legionarios de Cristo y
del Movimiento «Regnum Christi». Hago extensivo también mi saludo a
los miembros del Consejo General y a los demás Padres Capitulares.
2. El
Capítulo General es siempre un acontecimiento muy importante para
revitalizar el propio carisma fundacional, examinar con corazón
agradecido las maravillas que Dios ha hecho en vuestra historia y
afrontar los retos actuales de la Iglesia con la espiritualidad que
os es propia, en comunión con la gran pluralidad de carismas que el
Espíritu Santo ha derramado en ella a lo largo de los siglos.
Os
encontráis en un momento histórico para la vida del Instituto, en el
que se abre una nueva fase. Habéis tenido la dicha de caminar
durante 64 años bajo la guía de vuestro Fundador. Así habéis crecido
y os habéis desarrollado hasta alcanzar la madurez. Ahora habréis de
continuar el camino guiados por el nuevo director general, aunque no
falten la compañía, el afecto paterno y la experiencia del padre
Maciel, que ha renunciado a un nuevo periodo de gobierno. Esto os
compromete a custodiar, vivir y transmitir fielmente los dones que
por medio de él habéis recibido del Señor.
3. Ante
vosotros está la tarea de desarrollar la obra inspirada al fundador,
la cual trata de distinguirse por la entrega al servicio a la
Iglesia y la formación de la juventud en sólidos principios
cristianos y humanos que, basados en la libertad y responsabilidad
personal, contribuyan a su madurez espiritual, social y cultural, en
fidelidad al Magisterio y en plena comunión con el Papa.
Personalmente he podido participar, en varias ocasiones, en la vida
de vuestra Congregación, concretamente con la aprobación definitiva
de las Constituciones, en junio de 1983 y, recientemente, aprobando
los Estatutos del Movimiento «Regnum Christi».
4. Queridos
hermanos: os aliento a seguir irradiando vuestra espiritualidad y
dinamismo apostólico, rico en la diversidad de sus obras y abierto
siempre a nuevas expresiones, según las necesidades más apremiantes
de la Iglesia en los diversos tiempos y lugares. Fieles al carisma
del Instituto y unidos firmemente a la Roca de Pedro, vuestra
aportación a la misión evangelizadora de la Iglesia será realmente
fecunda.
Pido al
Espíritu Santo, por la maternal intercesión de la Santísima Virgen
María, que os ilumine en vuestros trabajos capitulares, a la vez que
os imparto de corazón mi Bendición Apostólica.
Vaticano,
31 de enero de 2005
IOANNES PAULUS II
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