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Juan Pablo II, primer inscrito en la Jornada Mundial de la Juventud
de Colonia 2005
CASTEL GANDOLFO, lunes, 6 septiembre
2004 - Sentado ante un ordenador en cuya pantalla podía verse el
logotipo de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, Juan Pablo II
pulsó una tecla y se inscribió como primer peregrino en la página
web del acontecimiento que tendrá lugar en Colonia (Alemania) del 16
al 21 de agosto de 2005.
El simbólico gesto tuvo lugar el
jueves pasado, cuando el Santo Padre recibió en audiencia en la
residencia pontificia de Castel Gandolfo a una representación de
jóvenes europeos.
Durante la audiencia, tras el saludo
de los jóvenes, se le presentó al Papa «El compromiso», la carta
europea de los jóvenes católicos de Europa, redactada en Santiago de
Compostela el 7 de agosto, en el marco de la Peregrinación europea
de jóvenes, promovida con motivo del Año Santo Compostelano.
Las palabras del Santo Padre, el
saludo de los jóvenes, y el gesto de inscripción en las Jornadas
Mundiales de la Juventud fueron transmitidos durante la vigilia de
este sábado de los jóvenes en Loreto que al día siguiente se
encontrarían con el Papa.
La delegación recibida en audiencia
por el Santo Padre estaba compuesta por cuarenta jóvenes, guiados
por el sacerdote francés Francis Khon, responsable de la Oficina
para los jóvenes del Consejo Pontificio para los Laicos, y por el
obispo Francesco Lambiasi, asistente general de la Acción Católica
Italiana.
La joven Elisabetta Fiorani, de la
Acción Católica de Reggio Emilia (Italia) dirigió el saludo al Papa
en nombre de los jóvenes y le entregó el texto de «El compromiso».
«Se trata de un breve acto de
compromiso que expresa nuestro sentir, ideal y concreto, de
ciudadanos y creyentes de la comunidad europea», explicó Fiorani.
«Nos hemos preguntado sobre algunos
retos que afectan a nuestro continente: desde el diálogo
intercultural a la paz y al desarrollo, desde la familia a la
ciudadanía, de la formación al trabajo.
Son temas que nos interpelan
personalmente y que requieren nuestra inteligencia y pasión. Por
esto hemos decidido afrontarlos y leerlos a través de la clave
interpretativa de la esperanza», añadió.
La delegada de la Acción Católica
añadió «nos ponemos en camino hacia la Jornada Mundial de la
Juventud de de Colonia, en Alemania. Allí compartiremos este mensaje
con todos los jóvenes del mundo».
«Mirar a Europa con esperanza
significa mirar al mundo entero con esperanza, respondiendo a la
llamada de Cristo con el mismo entusiasmo del apóstol Santiago:
¡Podemos!», concluyó.
El Papa, en su respuesta, pidió a los
muchachos «ser testigos de Cristo para construir una Europa de la
esperanza».
«El sueño que lleváis en el corazón
es el de una Europa orgullosa de su rico patrimonio cultural y
religioso, y atenta al mismo tiempo a los valores del hombre y de la
vida, de la solidaridad y de la acogida, de la justicia y de la
paz», constató.
«Vosotros no os avergonzáis del
Evangelio, y sois conscientes de que la civilización del amor se
construye no separando el Evangelio de la cultura, sino buscando en
ellos síntesis siempre nuevas», explicó.
«Este es el camino que hay que
recorrer para dar vida a un continente rico sobre todo de valores,
capaz de memoria, para no olvidar los errores del pasado y, más aún,
para fortalecer las propias raíces espirituales», indicó.
«Para llevar a cabo esta misión
vuestra son necesarias la fidelidad a Cristo y a su Iglesia,
coherencia y valor incluso hasta el heroísmo de la santidad»,
advirtió el obispo de Roma.
Puede visitarse la página de la próxima Jornada
Mundial de la Juventud en
http://www.wyd2005.org
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