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Palabras de George W. Bush a Juan Pablo II
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 4 junio
2004 - Tras el discurso que le dirigió Juan Pablo II, el presidente
de los Estados Unidos, George W. Bush, dirigió al Santo Padre estas
palabras.
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Su Santidad, muchas gracias por
recibirnos a Laura y a mí, así como a nuestra delegación.
Le traigo el saludo de nuestro país,
en el que usted es respetado, admirado y sumamente querido. Le
traigo también un mensaje de mi gobierno que le dice a usted,
excelencia, que trabajaremos por la libertad humana y por la
dignidad humana para promover la paz y la compasión, que apreciamos
el fuerte símbolo de libertad que usted ha supuesto y reconocemos el
poder de libertad para cambiar sociedades y cambiar el mundo.
Por eso, excelencia, nos sentimos
honrados de estar aquí. Quizá el mejor modo con el que puedo
expresarle la gratitud del país y nuestro respeto es entregándole la
«Medalla de la libertad» de los Estados Unidos y, si usted me lo
permite, quisiera leer la mención que acompaña a este
reconocimiento.
«Un ferviente servidor de Dios, Su
Santidad Juan Pablo II, ha capitaneado la causa de los pobres, los
débiles, los hambrientos y los marginados.
Ha defendido la dignidad exclusiva de
cada vida humana y la bondad de toda vida.
Con su fe y su convicción moral, ha
dado valor a los demás para "no tener miedo" de vencer la injusticia
y la opresión.
Su enérgica defensa de la paz y la
libertad ha inspirado a millones de personas ayudándoles a acabar
con el comunismo y la tiranía.
Los Estados Unidos rinden homenaje a
este hijo de Polonia que se ha convertido en obispo de Roma y héroe
de nuestra época». |