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MENSAJE A LOS
ROGACIONISTAS: PEDIR MAS OBREROS PARA LA MIES.
CIUDAD DEL
VATICANO, 10 JUL 2004 (VIS).-Hoy se hizo público un mensaje del
Santo Padre al padre Giorgio Nalin, superior general de los
Rogacionistas del Corazón de Jesús, con motivo del décimo capítulo
general de la congregación.
En el mensaje, fechado el 26 de junio, el Papa
recuerda con alegría que el pasado 16 de mayo canonizó al fundador,
Annibale Maria Di Francia, "que -dijo-, definí 'insigne apóstol de
la oración para las vocaciones' y 'verdadero padre de los huérfanos
y de los pobres'".
"La misión de los Rogacionistas se encuentra en
el programa indicado por el 'Rogate' (Rogad), una exigencia frente a
la que la mirada de fe dirigida a la mies se convierte en oración
para que el Señor mande a ella muchos obreros. Esta misión es más
actual que nunca al inicio del tercer milenio, y requiere apóstoles
buenos y laboriosos, de los que precisamente vosotros debéis y
queréis ser los primeros. Por eso, queréis volver a descubrir y
relanzar vuestro carisma, analizando con atención las necesidades de
la Iglesia y del mundo a la luz de la enseñanza perenne de Jesús
sobre la importancia fundamental de la oración".
Tras poner de relieve que la "mies" es mucha, y
que son necesarios "obreros de la reconciliación, testigos de la
verdad que salva y constructores de la única paz verdadera y estable
fundada en la justicia y el perdón", Juan Pablo II escribe que ante
esta "vasta tarea "lo primero que hay que hacer es rezar. (...)
Rezando se descubre el primado de la dimensión contemplativa de la
existencia y se obtiene fuerza de la fe que vence al mundo. Hoy,
tras el derrumbe de las ideologías totalitarias de la época moderna,
la fe es cada vez más un ancla de salvación muy necesaria y
urgente".
El Santo Padre pide a los Rogacionistas que
trabajen sin descanso "por el bien temporal y espiritual del
prójimo, siguiendo el ejemplo del padre fundador, mediante la
educación y la santificación de los niños y de los jóvenes, la
evangelización, la promoción humana y la ayuda a los más pobres.
(...) El empuje misionero es intrínseco a la identidad de los
apóstoles del '¡Rogad!'. La contemplación de la 'mies, que es mucha'
y de los 'obreros, que son pocos', debe abrir el ánimo al anhelo de
la evangelización universal de los pueblos. Por eso, justamente
vuestro santo fundador deseó desde el principio que sus hijos
estuviesen disponibles y atentos para la 'misión ad gentes'". |