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LOS
MEDIOS DE COMUNICACIÓN DIFUNDAN MODELOS DE VIDA POSITIVOS.
El Santo Padre
recibió esta mañana en audiencia a los participantes en la LIII
Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana, que en estos
días han reflexionado sobre los temas de la renovación de la
parroquia, las comunicaciones sociales y las vocaciones sacerdotales
y religiosas.
El Papa
aseguró a los obispos que compartía su preocupación por las
vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, e invitó a los
jóvenes de Italia “a que consideren atentamente y acojan
eventualmente sin temor y con alegría la llamada que el Señor les
dirija, que es un don extraordinario”. Dirigiéndose a las familias
de las personas que reciben la vocación, “hoy tantas veces
preocupadas por el futuro de los propios hijos”, recordó que “el
Señor no se deja ganar en generosidad y que cada llamada es una gran
bendición también para la familia del que la recibe”.
Refiriéndose
al tema de los medios de comunicación, Juan Pablo II dijo:
“Conocemos bien la influencia penetrante que ejercen los medios
sobre los modos de pensar y los comportamientos personales y
colectivos, orientando a una visión de la vida que por desgracia
tiende a menudo a corroer los valores éticos fundamentales, en
particular los que conciernen a la familia”. Los medios de
comunicación, añadió, deben contribuir a “la afirmación de modelos
de vida positivos y a la difusión del Evangelio”.
“El
terrorismo, los actos de guerra, las violaciones de los derechos
humanos que hacen tan difícil y peligrosa la situación internacional
pesan mucho sobre nuestros corazones. Sigo uniéndome a vuestra
oración, en particular por los secuestrados en Irak, por los que
arriesgan su vida y por los que la pierden en el cumplimiento de su
deber”.
El Papa
expresó su aprecio por la iniciativa de la conferencia episcopal de
promover peregrinaciones de paz en Tierra Santa. “Este es también
-afirmó- un fuerte signo de cercanía y de solidaridad con las
comunidades cristianas que viven allí y que tienen gran necesidad de
nuestra ayuda”.
Hablando de la
vida de la nación italiana, el Santo Padre señaló que por encima de
las diferencias “debe prevalecer la búsqueda sincera del bien común,
para que el camino de Italia se haga más llevadero y se abra una
nueva fase de desarrollo, con la creación de muchos puestos de
trabajo, tan necesarios especialmente en algunas regiones
meridionales”.
“Un tema
decisivo, en el que hay que multiplicar los esfuerzos, es el de la
familia fundada en el matrimonio, el de la tutela y acogida de la
vida y la responsabilidad primaria de los padres en la educación.
Repito junto con vosotros las palabras del tema de la Jornada para
la Vida de este año: “¡No existe futuro sin hijos!”. Es realmente
necesario y urgente, para el futuro de Italia, un esfuerzo común de
las políticas sociales, de la pastoral de la Iglesia y de todos
aquellos que pueden influir en el pensamiento, para que las parejas
jóvenes descubran la alegría de engendrar y de educar a los hijos,
participando de modo particular en la obra del Creador”. |