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LA VOZ DEL PAPA
- Toda llamada suya es una
gran bendición. «Sabed que el Señor no se deja vencer en generosidad
y que toda llamada suya es una gran bendición, incluso para la
familia de quien ha sido llamado. Deseo dirigir, también en vuestro
nombre, una cálida invitación a los chicos y chicas de Italia para
que tomen en cuenta con atención y serenidad y acojan eventualmente,
no con temor sino con alegría, la llamada que el Señor les dirija.
Es un don extraordinario que abre nuevos horizontes de vida a
quienes son llamados, así como a muchos hermanos y hermanas». (Al
recibir a la asamblea general de la Conferencia Episcopal italiana,
jueves 20 de mayo).
- Sigo uniéndome a vuestra
oración. «El terrorismo, los actos de guerra, las violaciones de los
derechos humanos que hacen tan difícil y peligrosa la situación
internacional, tiene un peso muy grande en nuestros corazones. Sigo
uniéndome a vuestra oración, en particular por quienes son
secuestrados en Irak, por quienes arriesgan la vida, y por quienes
la pierden en el cumplimiento de su deber. Se impone, por tanto, un
cambio claro y evidente para que la situación no se escape
totalmente de las manos y pueda construirse progresivamente una
solución que permita la reconstrucción y la independencia de Irak».
(Al recibir a la asamblea general de la Conferencia Episcopal
italiana, jueves 20 de mayo).
- «El diálogo fraterno y el
respeto recíproco no constituirán nunca un límite o un impedimento
al anuncio del Evangelio. Es más, el amor y la acogida constituyen
la primera y más eficaz forma de evangelización. [...] La realidad
actual de las migraciones requiere urgentemente de las comunidades
cristianas un renovado anuncio evangélico. Interpela el compromiso
pastoral y el testimonio de todos: clero, religiosos y laicos. [...]
Si "globalización" es el término que mejor califica a la evolución
actual histórica, también la palabra "diálogo" deber caracterizar la
actitud mental y pastoral que todos tenemos que asumir de cara a un
nuevo equilibrio mundial. El consistente número de unos doscientos
millones de emigrantes los hace más urgente. Cada cultura constituye
un acercamiento al misterio del hombre, también a su dimensión
religiosa, y esto explica, como afirma el Concilio Vaticano II, por
qué algunos elementos de verdad también se encuentran fuera del
mensaje revelado, incluso en los no creyentes, que cultivan valores
humanos elevados, a pesar de que no reconocen su manantial».
(Asamblea plenaria del Consejo Pontificio para los Emigrantes y los
Itinerantes, martes, 18 de mayo).
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