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EL PAPA: LA PAZ SIGUE SIENDO POSIBLE Y ES UN DEBER

CIUDAD DEL VATICANO, 22 DIC 2003.-Esta mañana, en la Sala Clementina,

tuvo lugar el tradicional encuentro del Santo Padre con los cardenales,

arzobispos y obispos y miembros de la Curia Romana para el intercambio de

felicitaciones navideñas.

Al inicio del discurso, el Papa recordó que el primer encuentro con los

miembros de la Curia se celebró precisamente el 22 de diciembre de hace 25

años y les agradeció el servicio prestado al Sucesor de Pedro.

"El fin que nos mueve es único: anunciar -afirmó- el Evangelio de Cristo

para la salvación del mundo Es una misión que queremos realizar con espíritu

de fe y con ánimo dispuesto al sacrificio y si es necesario hasta la 'passio

sanguinis'. (.) ¡Que no dejemos nunca de ser fieles a Aquel que nos ha unido

íntimamente a su sacerdocio! Que en el centro de nuestra existencia esté

siempre sólo El: ¡Cristo! Con el paso de los años estoy cada vez más

convencido de que Jesús nos pide que seamos sus testigos, preocupados

únicamente por su gloria y del bien de las almas".

Juan Pablo II puso de relieve que "la conciencia del deseo de Cristo por

la unidad de los creyentes -'ut unum sint'- me ha llevado a intensificar los

contactos ecuménicos con representantes de las iglesias ortodoxas, con el

primado de la Comunión Anglicana y con representantes de otras iglesias y

comunidades eclesiales".

Refiriéndose posteriormente a Europa, el Santo Padre subrayó que sigue

viviendo "una fase crucial de su historia, mientras alarga los confines a

otros pueblos y naciones. Es importante que Europa, enriquecida a lo largo

de los siglos por el tesoro de la fe cristiana, confirme sus orígenes y

reavive estas raíces. La contribución más importante que los cristianos

están llamados a dar a la construcción de la nueva Europa es sobre todo la

de su fidelidad a Cristo y al Evangelio".

"Europa -continuó- tiene necesidad en primer lugar de santos y de

 testigos". En este sentido, recordó a la Beata Madre Teresa de Calcuta,

"icono del Buen Samaritano, que se ha convertido para todos, creyentes y no

creyentes, en mensajera de amor y de paz".

El Papa dijo que "ser testigo de paz; educar a la paz es otro compromiso

más urgente que nunca en este tiempo, que ve todavía perfilarse en el

horizonte riesgos y amenazas para la serena convivencia de la humanidad. (.)

La paz -terminó- sigue siendo posible también hoy, y siendo posible, es un

deber. Lo he repetido en el Mensaje para la próxima Jornada Mundial de la

Paz".

 

 

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