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LA PAZ: ORACION Y COMPROMISO
El pueblo argentino ha
rezado mucho por la paz del mundo. Queremos alentar y acompañar la
oración perseverante de todos por este don precioso. La invitación
del Papa nos urge hoy, ante el riesgo inminente de un ataque a Irak,
que puede convertirse en un inmenso conflicto de consecuencias
imprevisibles. "Los cristianos, en particular, estamos llamados
a ser centinelas de la paz, en los lugares donde vivimos y
trabajamos; es decir, se nos pide que vigilemos para que las
conciencias no cedan a la tentación del egoísmo, de la mentira y
de la violencia" (Juan Pablo II, Angelus 23-II-03).
La paz es responsabilidad de
cada uno. La tragedia de la guerra lleva consigo lutos y graves
males para todos: destruye vidas y arrasa bienes; difunde el miedo
que atenaza el corazón de los hombres; y echa por tierra sueños e
ilusiones. La guerra quiebra la esperanza y oscurece la historia de
los pueblos.
La guerra no es un simple
hecho fatal. "Es siempre una derrota de la humanidad. El
derecho internacional, el diálogo leal, la solidaridad entre los
Estados, el ejercicio tan noble de la diplomacia, son los medios
dignos de los hombres y de las naciones para superar sus
contiendas"
(Juan Pablo II al Cuerpo
diplomático, 13-I-03, 4).
Para que los individuos y
los pueblos utilicen estos medios y no otros, oremos junto con el
Papa y los hombres de buena voluntad, para que Dios tenga piedad de
nosotros. Que con Su gracia elijamos libremente la vida y el
derecho, la justicia y la solidaridad, y rechacemos con fuerza, la
muerte, el egoísmo, el terrorismo diabólico y la guerra que
siempre es fraticida.
Es posible cambiar el curso
de los acontecimientos, cuando prevalece la buena voluntad, la
confianza en los demás, la fidelidad a los compromisos adquiridos y
la cooperación entre los dirigentes responsables. Hoy es posible la
paz, porque Dios nos ama y es fiel; porque somos libres y capaces de
enderezar nuestras decisiones por el sendero de la verdad y la
justicia.
Trabajar y orar por la paz
del mundo en la Argentina de hoy nos enriquece y capacita para ser
buenos ciudadanos de nuestra patria y contribuir al bien de todos.
Que los argentinos oremos
con humildad, intensidad y esperanza, ofreciendo el sacrificio
espiritual de nuestra vida y nuestro servicio, construyendo desde
nuestra paz interior, la paz social.
El rezo del santo Rosario,
camino de Cristo que hacemos junto a María, sea el camino de la paz
para nuestro mundo.
134ª reunión de la Comisión
Permanente
de la Conferencia Episcopal
Argentina
Buenos Aires, 13 de marzo de
2003
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