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IMPLICACIONES
HUMANAS Y MORALES DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION
CIUDAD
DEL VATICANO, 13 DIC 2003.-Se ha publicado hoy el discurso
pronunciado
el pasado 11 de diciembre en Ginebra por el arzobispo John
Foley,
jefe de la delegación de la Santa Sede en la Cumbre Mundial sobre
la
Sociedad
de la Información organizada por las Naciones Unidas. El arzobispo
se
centró en el papel de las tecnologías de la comunicación y la
información
en la promoción de los derechos humanos.
“La
Santa Sede - dijo el arzobispo - está muy interesada en las
implicaciones
morales y humanas de la sociedad de la información. Por eso,
nos
agrada particularmente que se haya llegado a un acuerdo sobre ‘La
dimensión
ética de la Sociedad de la Información’ en la Declaración de
Principios.
Espero, que al preocuparnos de que las tecnologías de la
información
y la comunicación lleguen al mayor número posible de personas,
recordemos
los tres fundamentos morales básicos de la comunicación: la
importancia
absoluta de la verdad, la dignidad de la persona humana y la
promoción
del bien común”.
“En
este contexto -subrayó-, el acceso a la información es esencial
para
el
desarrollo de una sociedad sana, en la que todos los ciudadanos
puedan
participar
activamente y estén bien informados, respetando su dignidad y a
la
luz del bien común. Todos nosotros estamos comprometidos en evitar
la
posibilidad
de que tanto las tecnologías de la información y la comunicación
como
los programas agraven las desigualdades que ya existen. (…) El
desarrollo
debe entenderse de forma plenamente humana, potenciando
concretamente
la dignidad y la creatividad de todo individuo”.
Refiriéndose
a continuación al interés de la Santa Sede en el papel
desempeñado
por los medios de comunicación para defender y construir la paz,
el
arzobispo afirmó: “En nuestros días no podemos construir una paz
duradera
sin
la cooperación de las redes de comunicación. Pueden dar voz a la
cultura
del
diálogo, a la participación, la solidaridad y la reconciliación,
sin las
que
no florece la paz”. “Si los medios no se hicieran portavoces de
la
violencia,
la inmoralidad y la superficialidad, fomentarían el conocimiento
y
el respeto recíprocos, la reconciliación y una relación más
fructífera
entre
los pueblos de culturas, ideologías y religiones diferentes”.
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