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El diálogo entre cristianos y musulmanes visto con
ojos de mujer
ROMA, jueves, 3 junio 2004 - «Seamos
honestos: no entiendo realmente cómo yo, en cuanto mujer musulmana,
estoy oprimida», confiesa Lejla Demiri, teóloga islámica y
estudiante de teología en la Universidad Pontificia Gregoriana de
Roma.
Lejla ha aceptado hablar sin tapujos
de cómo ella, como mujer musulmana, ve el cristianismo y el Islam,
el diálogo entre creyentes de las dos religiones.
El Islam no es una religión violenta
ni opresiva con la mujer, aclara esta joven que ha estudiado
teología musulmana en la Universidad de Mármara, en Estambul y es
candidata al doctorado en esta institución.
--¿Por qué ha venido una joven
teóloga musulmana a estudiar teología cristiana en Roma?
--Demiri: Empecé mi investigación
académica con una conexión muy directa con el cristianismo. El mejor
lugar para estudiar teología cristiana era sin duda Roma. Quizá se
preguntará qué es lo que me llevó a decidirme para investigar sobre
el cristianismo. Creo que la razón es sencilla, y responde a mi
pasado, a mi trayectoria.
Vengo de Macedonia, donde los
cristianos ortodoxos y los musulmanes conviven en la misma sociedad.
He pasado mucho tiempo en Croacia, de mayoría católica. Así pues,
cuando miro mi pasado, encuentro fácilmente la respuesta a la
pregunta de por qué estoy en Roma. Después de mis estudios en
teología musulmana en Estambul decidí sumergirme en el estudio de la
teología cristiana, y el mejor lugar era Roma, obviamente.
Aparte del trabajo académico y de la
investigación en la Universidad Gregoriana he tenido la oportunidad
de vivir en una comunidad cristiana, en el Lay Centre del Foyer
Unitas, y de compartir la vida cotidiana con amigos cristianos que
me han ayudado a ahondar en varios aspectos del cristianismo,
especialmente en sus dimensiones espirituales.
Lo que hoy llamamos «diálogo de la
vida» me ha permitido tener una perspectiva más amplia de la vida
cristiana y su espiritualidad.
Como resultado de mi experiencia,
puedo decir que para aprender e investigar una religión no se puede
olvidar que hay que vivir y conocer a las personas que pertenecen a
ella, ya que muy a menudo aprendemos pequeños detalles que no
encontraríamos nunca en los libros.
--Como mujer musulmana, ¿qué cree que
es más complicado en el diálogo entre el cristianismo y el islam?
--Demiri: Ante todo, yo no hablaría
de diálogo entre cristianismo e islam sino de diálogo entre
cristianos y musulmanes.
Se trata de gente que dialoga, de
miembros de las dos religiones y no de las religiones como tales.
Como mujer musulmana, creo que se da
una necesidad especial de la contribución femenina al diálogo.
A pesar de que no querría parecer
discriminatoria, sostengo que la dimensión femenina hace falta y
puede añadir aspectos positivos para reforzar el diálogo,
especialmente al diálogo cotidiano o, en otras palabras, al diálogo
de la vida.
El campo de los prejuicios es uno de
los principales problemas que nos encontramos en este panorama. Con
todo, diría que la primera condición para el diálogo consiste en el
conocimiento mutuo.
Se puede ver con claridad que muchas
enemistades y hostilidades son producto de una falta de conocimiento
y de ignorancia. Puedo poner el ejemplo de uno de estos prejuicios y
de la desinformación que vemos a menudo. Lamentablemente vemos a
mujeres musulmanas en los medios de comunicación asociadas a dos
palabras negativas: discriminación y opresión.
Cuando oigo estas distorsiones y
generalizaciones simplistas, me miro a mí misma y me pregunto de qué
manera estoy oprimida. Seamos honestos: no entiendo realmente cómo
yo, como mujer musulmana, estoy oprimida. Algunas personas
probablemente verán el velo que llevo en la cabeza y pensarán que es
un símbolo de opresión. Lo que yo puedo decir es que nadie me obliga
a ponérmelo. Lo llevo por propia iniciativa libre y como sumisión a
mi fe y por voluntad de Dios.
Una vez más repetiría que la mutua
apertura para aprender unos de los otros nos ayuda a luchar contra
los prejuicios, y a través de la tolerancia y respeto nos llevará a
una mejor comprensión común.
--¿Cómo explica que el Islam no es
violento?
--Demiri: Una vez más, tristemente
vemos en los medios que el islam es comparado al terrorismo, y los
musulmanes se asocian a los terroristas.
Este hecho realmente distorsiona y
oscurece la realidad, y crea prejuicios erróneos.
Como musulmana, pensando en paz y
religión, siempre me acuerdo del significado del islam en este
contexto. «Islam» significa sumisión a Dios, y deriva de la raíz
árabe «s-l-m» que significa «paz».
Es más, «Salâm» significa paz y es
uno de los 99 nombres de Dios en la tradición musulmana. Cada
musulmán termina su quinta oración del día con esta oración breve: «Oh
Dios, Tú eres paz, y de Ti viene la paz».
Además, en uno de sus dichos, el
profeta Mahoma puntualiza que «no entraréis en el cielo si no
creéis, y no seréis auténticos creyentes si no os amáis los unos a
los otros». Así pues, el islam se puede identificar como una
religión de paz, ya que advierte a sus adherentes que no hay un
cumplimiento real de la fe y la creencia sin observar y promover la
paz entre las gentes.
Sobre este tema querría decir que uno
de los elementos esenciales en la comprensión mutua, y en el diálogo
es evitar todo tipo de generalizaciones, porque hoy no hay ninguna
religión que sea monolítica. Cada una de ellas contiene en sí misma
una variedad de ideas y de interpretaciones. En otras palabras,
siempre hay pluralidad en la autocomprensión de cada tradición y
cultura. Por ejemplo, hay muchas diferencias entre cristianos que
viven en una parte o otra del mundo, y lo mismo con musulmanes que
pertenecen a distintas geografías.
No tiene sentido tomar un problema de
un país concreto y asociarlo al islam o al cristianismo sin verlo en
conexión con elementos políticos, socio-económicos, étnicos u otros.
En consecuencia, en vez de hacer generalizaciones sobre las personas
de una cierta religión, presentando un cuadro monolítico, hemos de
ver la variedad y la diversidad como factores a tener en cuenta.
Las etiquetas estrictas, las
categorías y los estereotipos sobre los otros nos crean
malentendidos y prejuicios.
--¿Cómo imagina su futuro después de
Roma?
--Demiri: Mi plan ideal sobre el
futuro es enseñar y contribuir como académica a la promoción del
diálogo interreligioso entre musulmanes y cristianos. Espero que los
estudios que he empezado en teología musulmana y cristiana, mi
trayectoria, y mis experiencias vitales me ayuden a completar estos
planes futuros.
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