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«El compromiso», la carta de los jóvenes cristianos de Europa
CASTEL GANDOLFO, lunes, 6 septiembre
2004 - «El compromiso», carta de los jóvenes cristianos de Europa
redactada durante la Peregrinación Europea de Jóvenes a Santiago de
Compostela celebrada del 5 al 8 de agosto. El texto fue entregado a
Juan Pablo II el pasado 2 de septiembre por una delegación de
cuarenta jóvenes europeos.
«EL COMPROMISO, LA CARTA DE LOS
JÓVENES CRISTIANOS DE EUROPA»
«¡Europa: encuéntrate a ti misma, sé
tu misma!»
(Juan Pablo II, Santiago de
Compostela, 1982)
«Jóvenes, construid con valor la
Europa de la esperanza, fiel a sus propias raíces, tierra de
acogida, de solidaridad, de paz para todos».
(Juan Pablo II II, Llanura di
Montorso 1995)
NUESTRO CAMINO
Hemos llegado peregrinos a Santiago
de Compostela desde varios países de Europa.
Hemos reflexionado sobre cómo podemos
ser testigos de Cristo para una Europa de la esperanza. Lo hemos
hecho en un lugar que está en las raíces de la identidad europea:
sobre la tumba del apóstol Santiago los pueblos se han encontrado y
han aprendido a conocerse y a convivir.
Recién terminada la segunda guerra
mundial --en 1948-- miles de jóvenes de toda Europa se encontraron
aquí para soñar juntos un futuro de paz, unidos por la misma fe.
Muchos de sus sueños se han convertido en realidad; otros deben aún
realizarse.
Nosotros queremos recoger esta
herencia para dar un alma cristiana al proceso de integración
europea. Por esto estamos convencidos de que se debe dar crédito a
los jóvenes y de que debe permitírseles ser los protagonistas del
desarrollo del continente, abriéndoles espacios de responsabilidad
en la vida política, social, económica y eclesial.
Queremos una Europa acogedora,
solidaria, que sea respetuosa, comprensiva y capaz de integración,
que trabaje por la paz y por la libertad, y sea responsable de su
propio pasado. Buscamos una Europa fundada sobre los valores de la
generosidad y del don de sí, de la interioridad y de la búsqueda
sincera de la verdad.
Creemos en la centralidad de la
dignidad de la persona, pedimos el respeto del derecho a la vida,
pensamos que el desarrollo de cada individuo debe realizarse en el
seno de una verdadera familia.
Consideramos que tales valores deben
ser protegidos de la amenaza del individualismo, del consumismo, del
relativismo ético, de la superficialidad...
LOS PASOS A CUMPLIR
La Europa del mañana deberá afrontar
numerosos desafíos: como jóvenes cristianos nos sentimos
interpelados de manera especial por algunos de ellos.
Movilidad y dialogo intercultural
Vivimos en un mundo cada vez más
pequeño, en el cual nos movemos velozmente, intercambiándonos
cultura y formación a través de lenguajes nuevos y originales.
Muchos jóvenes viajan por estudio o
trabajo; otros por turismo; otros porque buscan una «tierra
prometida». Nosotros queremos que esto no sea ocasión de
desorientación o de conflicto, sino que suponga la posibilidad de
reencontrarnos a nosotros mismos en relación con los demás.
Creemos que es necesario construir
una cultura «europea», para poder colaborar entre las naciones del
continente y dialogar con las culturas del este y del sur del mundo.
Nos comprometemos a acoger a toda
persona, a valorar las ocasiones de contacto entre los pueblos que
ya tenemos a disposición y a crear nuevas redes de relaciones, que
ayuden a superar las barreras culturales, desarrollando la
comprensión recíproca a través de los lenguajes del arte, de la
música, del deporte, de la religión.
Educación, formación e ocupación
Existen experiencias consolidadas y
positivas de intercambio estudiantil, che hacen entrever un futuro
sistema de formación continental. Reconocemos también la tendencia a
una mayor movilidad de los jóvenes trabajadores a nivel europeo.
Deseamos un mercado común de ideas libres y accesibles, en un
sistema educativo escolar capaz de hacer crecer integralmente a la
persona, en sus dimensiones humana, cultural, social y espiritual, y
capaz de acompañar a los jóvenes en las nuevas modalidades de acceso
al trabajo. Nos comprometemos a promover una cultura de los valores
humanos y cristianos, a hacer crecer la conciencia europea en los
ambientes formativos, y a convertirnos en educadores de las
generaciones futuras.
Familia
En la experiencia de muchos jóvenes,
la familia tiene un papel fundamental como núcleo de estabilidad y
escuela de valores para el propio crecimiento personal. Otros, en
cambio, viven --a menudo con sufrimiento-- la inestabilidad de los
vínculos afectivos. Nosotros deseamos una Europa en la que los hijos
puedan crecer en un ambiente sereno, garantizado y promovido por
políticas familiares adecuadas, particularmente atentas a las
parejas jóvenes.
En cuanto ciudadanos, nos
comprometemos a tutelar la familia fundada sobre el matrimonio; en
cuanto hijos, nos comprometemos a vivirla como lugar de convivencia
respetuosa entre generaciones; en cuanto jóvenes, nos comprometemos
a educarnos en el don recíproco y a construir vínculos basados en la
responsabilidad hacia el otro y hacia la comunidad en la que
vivimos.
Ciudadanía y participación
La Unión Europea ha sido el fruto de
un fecundo trabajo político, que ha permitido armonizar el sistema
jurídico-económico entre países muy diversos. Deseamos que se
promueva siempre la concienciación «desde abajo» de los ciudadanos
europeos, y de los jóvenes en particular.
Nos comprometemos a superar una
postura individualista en tema de derechos humanos, a reconocer,
desarrollar y valorar la presencia de las personas en las realidades
intermedias de participación social (familias, asociaciones,
comunidades religiosas, organizaciones) que son los lugares en los
que la democracia se experimenta y madura.
Paz y desarrollo
La voluntad de paz, que suscitó el
nacimiento de la Unión Europea, mantiene todavía hoy su vocación.
Nosotros jóvenes europeas sabemos que nuestras elecciones influyen
en el presente y el futuro del resto de los habitantes del planeta.
Queremos que la persona y su dignidad estén siempre en el centro de
los procesos de desarrollo social, económico, cultural y ambiental,
en una Europa que promueva la paz y la justicia en el escenario
global.
Nos comprometemos a asumir estilos de
vida sostenibles, y a educarnos en la gestión no violenta de los
conflictos. Nos comprometemos a valorar aquellas experiencias de
voluntariado y de cooperación internacional que puedan contribuir a
la formación de los nuevos ciudadanos europeos.
Información
Nosotros, jóvenes europeos, tenemos a
disposición crecientes posibilidades y numerosos instrumentos de
acceso a la información. Existen sin embargo algunos problemas:
desde la falta de una información europea, a la escasa tutela de la
libertad y de la verdad, en nombre de intereses económicos,
políticos o nacionalistas.
Deseamos una información
transparente, en los medios de comunicación y en las relaciones
entre instituciones públicas y ciudadanos, que nos ayuden a
sentirnos europeos.
Nos comprometemos a educarnos en el
uso de los medios, a crear los espacios necesarios para el análisis
crítico de las informaciones que recibimos y a favorecer el acceso a
todo aquello que permita un mayor conocimiento de la realidad de los
demás países del continente.
LOS COMPAÑEROS DE VIAJE
Frente a la grandeza de estas
perspectivas, sentimos la necesidad de solicitar la compañía de
nuestros coetáneos y de las personas de buena voluntad, a las que
hacemos una propuesta.
A los otros jóvenes cristianos
¡Estad contentos de ser cristianos!
Como el apóstol Santiago, sed testigos de Cristo con hechos y
palabras, viviendo con alegría en la Iglesia y ayudándola a caminar
al paso con los tiempos.
Preparáos seriamente, con la oración,
el estudio, la concienciación personal, a ser una presencia
significativa en el barrio, en la parroquia, en el mundo del
trabajo. Sin miedos ni complejos, sed «jóvenes en la Iglesia,
cristianos en el mundo».
A todos los demás jóvenes
Juntos, sin prejuicios, podemos
realizar una «revolución pacífica» para construir una Europa más
democrática, más justa, y que sea expresión de la sociedad civil.
Os proponemos poner a la persona en
el centro di cualquier proyecto, apostando y creyendo en su pleno
desarrollo.
Os ofrecemos a Cristo como referencia
y modelo de vida, capaz de dar sentido y de saciar la sed de
felicidad.
A los adultos
¡No tengáis miedo de ser adultos!
Tenemos necesidad de personas que nos acompañen y sean modelos de
vida.
Queremos establecer un diálogo para
compartir experiencias y deseos, para colaborar juntos, conscientes
del hecho de que seremos nosotros quienes llevemos adelante la
construcción de Europa.
Os pedimos que os fiéis de los
jóvenes y que nos apoyéis, dejándoos provocar por nuestra juventud.
Sabemos que los demás continentes
miran a Europa y a sus jóvenes, en espera de una respuesta valerosa
a los desafíos que el tercer milenio propone a la humanidad.
Sentimos que, con la ayuda de Dios, lograremos construir la Europa
de la esperanza, respondiendo a la llamada de Cristo con el mismo
entusiasmo que el apóstol Santiago. ¡Podemos!
Monte do Gozo, 7 agosto 2004 |