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El Papa desea que el Año de San Gerardo Mayela contrarreste la
«cultura de la muerte».
CASTEL GANDOLFO, martes, 7 septiembre
2004 - Juan Pablo II considera que es urgente reflexionar en las
raíces de la «cultura de la muerte», que lleva a sectores de la
opinión pública a justificar delitos contra la vida.
Así lo constata en el mensaje que ha
enviado al padre Joseph William Tobin, superior general de la
Congregación del Santísimo Redentor (redentoristas), con motivo del
Año de san Gerardo, dedicado a Gerardo Mayela, al que define uno de
los «hijos más ilustres» de los Redentoristas. El 11 de diciembre se
conmemora el centenario de su canonización y su festividad es el 16
de octubre.
«San Gerardo Mayela prestaba
particular atención hacia la vida naciente y hacia las madres
encinta, sobre todo aquellas que atravesaban por dificultades
físicas y espirituales», recuerda el Santo Padre al trazar el
testimonio de este santo italiano (1726-1755), discípulo del
fundador de los redentoristas, san Alfonso María de Ligorio.
«Por este motivo también hoy es
invocado como especial protector de las embarazadas. Esta
característica típica de su caridad constituye para vosotros y para
los fieles un aliento a amar y defender y servir siempre la vida
humana», afirma el Papa en su mensaje a los redentoristas publicado
este martes por el Vaticano.
«Son bien conocidas la amenazas que
siguen alzándose contra la vida, especialmente contra la que nace»,
reconoce la misiva pontificia.
«Debe hacer reflexionar sobre todo la
preocupante difusión de una "cultura de la muerte" que lleva a
amplios sectores de la opinión pública a justificar algunos delitos
contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual
y, con este supuesto, pretende su legitimación por parte del
Estado», indica el Papa.
El Papa desea que el Año de san
Gerardo «contribuya a que sea más convencido aún el esfuerzo de los
cristianos por contrarrestar esta cultura de muerte y a ofrecer
gestos concretos y elocuentes al servicio de la cultura de la vida».
El Santo Padre constata la «difusión
de la debilitación del sentido del pecado y, por tanto, de la
importancia del sacramento de la Reconciliación en la sociedad
contemporánea».
Esta realidad, indica el obispo de
Roma, interpela a la Iglesia y en particular a la Congregación del
Santísimo Redentor, «que encuentra en el anuncio de la redención de
Cristo uno de sus elementos fundamentales».
Como san Gerardo, afirma, los
redentoristas deben presentar al mundo de hoy «el misterio de la
Cruz, misterio que saca a la luz el drama del pecado y, al mismo
tiempo, proclama la fuerza liberadora y sanadora de la misericordia
divina».
Los redentoristas, fundados en 1732,
son misioneros que viven y trabajan en más de setenta naciones.
Cuentan con más de 5.500 religiosos, de los cuales 4.185 son
sacerdotes.
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