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Cristianos
y musulmanes se unen por la paz en la frontera
indio-pakistaní
KASUR, viernes, 16 enero 2004.- Representantes
cristianos y musulmanes marcharon juntos el martes pasado en
la
frontera entre la India y Pakistán para afirmar el deseo de
paz en
la región de Cachemira y apoyar las iniciativas de diálogo
entre
ambas naciones.
La manifestación, organizada por la Comisión para el Diálogo
Interreligioso --dirigida por el padre capuchino Francis
Nadeem-- de
la Conferencia Episcopal de Pakistán, tuvo lugar en Kasur, a
55
kilómetros al sur de Lahore.
Al concluir, se encendió una antorcha y se plantó un olivo
como
símbolos de paz, gestos a los que se unieron oraciones de
los
representantes religiosos cristianos, suníes y chiíes.
El padre Bernard Inayat, secretario ejecutivo de la Comisión
y
párroco de Kasur, declaró a «Fides» que «la iniciativa
quiere ser el
comienzo de una nueva y recíproca consideración entre los
ciudadanos
de la India y Pakistán: la
asamblea ha rezado por la población y por
los líderes políticos y civiles. Pero la paz comienza por
nosotros,
la gente común, con nuestros pensamientos y nuestras
acciones».
Los primeros signos de paz en Cachemira han devuelto la
esperanza a
la población local. Después del «alto el fuego» que se
declaró en
diciembre y tras el reciente encuentro entre los jefes de
Estado de
la India y Pakistán --que han relanzado el diálogo--, el 22
de enero
el viceprimer ministro indio Lal Krishna Advani recibirá por
primera
vez a representantes del «All Party Hurriyat Conference»,
que reúne
diversos movimientos y grupos activos en Cachemira que piden
la
independencia de la India.
Para el padre Nadeem, «es necesario apoyar con todas las
fuerzas el
diálogo indio-pakistaní: cada ciudadano, cada organización
social,
cada grupo político está llamado a cambiar de actitud, a
redescubrir
una aproximación constructiva, que traerá frutos a largo
plazo. La
paz podrá ayudar a combatir la pobreza e incentivar el
desarrollo en
ambos países».
Abdul Khabeer Azad, imán suní de una
mezquita de Lahore, uno de los
líderes musulmanes que participó en la marcha, resaltó: «el
Islam es
una religión de amor y paz, y la comunidad musulmana en
Pakistán
desea sostener el proceso de paz del gobierno».
«Con esta iniciativa queremos manifestar a los gobiernos que
deseamos la paz para la atormentada región de Cachemira y
que
continuaremos apreciando los pasos para promover la paz en el
subcontinente indio», manifestó por su parte el líder chiíta
Waqar-ul-Husnain Naqvi.
La ceremonia terminó con una suelta de palomas blancas,
expresando
así el deseo de paz, y con la lectura de la oración por la
paz
atribuida a San Francisco de Asís.
De los 143 millones de habitantes de Pakistán, el 75% son
musulmanes
suníes, el 20% son chiíes. Los cristianos representan el
2%. Los
católicos suman 1,2 millones.
La provincia de mayoría musulmana de Cachemira, dividida
entre India
y Pakistán, ha sido causa de disputas entre ambos países
desde su
independencia del Imperio Británico en 1947 y motivo de dos
guerras.
Ha sido considerado como uno de los conflictos potencialmente
más
peligrosos del planeta, en especial desde que ambos países
se
dotaron de potencia atómica en 1998. Más de 35.000 personas
han
muerto
desde el levantamiento en 1989.
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