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El 23 de octubre la
Iglesia tendrá cinco nuevos santos
Entre
ellos el sacerdote jesuita chileno Alberto Hurtado Cruchaga
CIUDAD DEL
VATICANO, jueves, 24 febrero 2005 - Este jueves se celebró en el
Vaticano el consistorio ordinario público en el que se ha fijado la
fecha de canonización de cinco beatos, entre ellos el sacerdote
jesuita chileno Alberto Hurtado Cruchaga, para el 23 de octubre
próximo.
El
pontífice, que todavía no había sido hospitalizado durante la
celebración del consistorio, a causa de su delicado estado de salud,
envió una carta al cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, en
la que le instaba a presidir el acto en su nombre.
«Por
motivos de prudencia, me han aconsejado que sigua el desarrollo del
acto desde mi apartamento a través de una conexión televisiva
interna», afirmaba el Santo Padre en la misiva que fue leída ante
los presentes por el cardenal italiano.
La fecha de
la canonización --día domingo-- ha sido propuesta por el Papa
después de haber recibido el parecer favorable expresado por escrito
por los cardenales de todo el mundo y por los obispos y arzobispos
residentes en Roma.
El beato
Alberto Hurtado Cruchaga, chileno, sacerdote de la Compañía de Jesús
(1901-1952), es una de las figuras más destacadas en la historia de
la Iglesia católica en Chile.
«Esta es
una gran noticia para el país, y una invitación a renovar nuestra fe
en Jesucristo», explicó monseñor Manuel Camilo Vial, obispo de
Temuco y presidente de la Comisión Central Canonización Padre
Hurtado.
Tras la
licencia en Derecho entró en la Compañía de Jesús. Como sacerdote,
se dedicó al apostolado entre los jóvenes y a la enseñanza. Fue
asistente de la Acción Católica y fundó «El Hogar de Cristo» para
ayudar a los pobres sin techo. Fue beatificado por Juan Pablo II en
1994.
El
presidente de Chile, Ricardo Lagos, firmó una carta de petición a la
Conferencia Episcopal para que el padre Hurtado sea proclamado
patrono de los sindicalistas chilenos, por la extraordinaria labor
de aplicación de la doctrina social que realizó en el mundo del
trabajo.
Dos de los
futuros santos son ucranianos de origen polaco. Uno de ellos Jozef
Bilczewski, nacido el 26 de abril de 1860 en Wilamowice (Polonia),
arzobispo de Lviv de los Latinos, fue un punto de referencia para
católicos, ortodoxos y judíos durante la primera guerra mundial y en
los distintos conflictos que la siguieron.
Había
ejercido el sacerdocio en el ministerio pastoral y sobre todo en la
enseñanza. Arzobispo de Lviv de los Latinos desde 1900, falleció el
20 de marzo de 1923 en Lviv (Ucrania).
De esta
misma archidiócesis era el beato Zygmunt Gorazdowski, sacerdote
diocesano y párroco. Nacido el 1 de noviembre de 1845 en Sanok
(Polonia), desarrolló su labor en distintas parroquias y promovió
numerosas obras para sacerdotes, jóvenes, enfermos y pobres. Fue
autor de un célebre catecismo para el pueblo, fundó un nuevo
periódico, varias instituciones de beneficencia y la Congregación de
las Religiosas de San José para los pobres y los enfermos. Murió el
1 de enero de 1920 en Lviv (Ucrania).
Los otros
dos futuros santos son italianos. El beato Gaetano Catanoso nació el
14 de febrero de 1979 en Chorio di San Lorenzo (Italia). Sacerdote
de la archidiócesis de Reggio Calabria-Bova, fue párroco en
Pentidattilo --pueblecito de Aspromonte-- y después de la iglesia de
Santa María de la Purificación, en Candelora. También fue canónigo
penitenciario de la catedral, director espiritual del seminario
diocesano, capellán de los hospitales reunidos y confesor de varios
institutos religiosos. Fundó las Hermanas Verónicas del Santo
Rostro. Murió en Reggio Calabria el 4 de abril de 1963.
El otro
futuro santo será el beato Felice Da Nicosia (en el siglo Giacomo
Amoroso), italiano, laico de la Orden de los Frailes Menores
Capuchinos (1715-1787). Durante más de cuarenta ofreció su servicio
de mendicante realizando un apostolado itinerante. «Analfabeto, tuvo
la ciencia de la caridad y de la humildad», según recordó el
cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las
Causas de los Santos, al promulgarse el decreto del milagro
atribuido a su intercesión en abril pasado. |